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¿Vale la pena estudiar si la inteligencia artificial hará tantos trabajos?

¿Vale la pena estudiar si la inteligencia artificial hará tantos trabajos?

Desde que la inteligencia artificial comenzó a integrarse en la vida cotidiana, una pregunta se ha instalado en la mente de miles de jóvenes que están a punto de ingresar a la universidad: ¿vale la pena estudiar una carrera si las máquinas harán muchos de los trabajos del futuro?

La inquietud no es exagerada. Todos los días aparecen noticias sobre herramientas capaces de escribir textos, crear imágenes, programar software, analizar datos, traducir idiomas, responder preguntas e incluso apoyar diagnósticos médicos o procesos jurídicos.

Es natural que muchos estudiantes se pregunten si dentro de unos años su profesión seguirá existiendo.

La respuesta, sin embargo, es mucho más optimista de lo que parece. La inteligencia artificial no está eliminando la necesidad de estudiar.

Lo que está haciendo es transformar profundamente la manera como trabajaremos. Y precisamente por eso, quienes tengan una formación universitaria sólida estarán en una posición mucho más favorable para adaptarse a esos cambios.

La historia demuestra que cada gran revolución tecnológica ha despertado los mismos temores. Ocurrió con la llegada de las máquinas industriales, con los computadores y con internet.

Muchas ocupaciones desaparecieron, pero también surgieron profesiones completamente nuevas que antes nadie imaginaba.

La inteligencia artificial está provocando un fenómeno similar

Es cierto que muchas tareas repetitivas y operativas serán automatizadas.

Procesos administrativos, cálculos rutinarios, elaboración de informes básicos o actividades mecánicas serán realizados cada vez con mayor rapidez por sistemas inteligentes, pero eso no significa que las personas dejen de ser necesarias.

Lo que realmente cambiará será el tipo de habilidades que tendrán mayor valor. Las empresas seguirán necesitando profesionales capaces de tomar decisiones, interpretar información, resolver problemas complejos, liderar equipos, negociar, innovar, comunicarse y comprender el comportamiento humano.

Ninguna inteligencia artificial puede reemplazar completamente la creatividad, la empatía, el pensamiento crítico o el juicio ético.

El verdadero valor de la universidad.

Una carrera profesional ya no consiste únicamente en aprender conceptos técnicos. También desarrolla competencias que serán cada vez más importantes en un mundo donde la tecnología realizará buena parte del trabajo operativo.

Aprender a analizar situaciones complejas, trabajar en equipo, argumentar ideas, investigar, liderar proyectos y adaptarse a escenarios cambiantes son capacidades que difícilmente podrán ser sustituidas por un algoritmo.

Además, la inteligencia artificial necesita personas que sepan utilizarla correctamente.

Las herramientas son cada vez más poderosas, pero su verdadero potencial depende del criterio de quien las emplea.

Un médico utilizará inteligencia artificial para mejorar diagnósticos, pero seguirá siendo él quien tome la decisión final sobre el tratamiento. Un abogado podrá apoyarse en sistemas inteligentes para revisar jurisprudencia, pero continuará siendo indispensable para interpretar la ley, construir estrategias jurídicas y representar a sus clientes.

Lo mismo ocurrirá con administradores, contadores, ingenieros, comunicadores, diseñadores, psicólogos, arquitectos y prácticamente todas las profesiones.

La pregunta ya no será si utilizas inteligencia artificial, la pregunta será qué tan bien sabes trabajar con ella.

Por eso las universidades también están cambiando. Cada vez incorporan más herramientas tecnológicas dentro de sus programas académicos para preparar profesionales capaces de convivir con estas nuevas tecnologías y sacarles el máximo provecho.

Aprendiendo a aprender

Otro aspecto importante es entender que la universidad enseña algo mucho más valioso que un conjunto de conocimientos específicos: enseña a aprender.

Y esa capacidad será probablemente la competencia más importante de las próximas décadas.

Vivimos en un mundo donde las profesiones evolucionan constantemente. Lo que un estudiante aprende hoy probablemente deberá actualizarlo varias veces durante su vida laboral.

Quienes desarrollen la capacidad de adaptarse, aprender continuamente y aprovechar las nuevas tecnologías serán quienes tengan mayores oportunidades.

También es importante dejar de pensar que estudiar consiste únicamente en prepararse para conseguir un empleo.

La educación superior forma criterio, fortalece la capacidad de análisis, amplía la visión del mundo y desarrolla habilidades para emprender, investigar, liderar e innovar.

La inteligencia artificial podrá responder preguntas, organizar información o generar contenidos en segundos.

Pero seguirá necesitando personas capaces de formular las preguntas correctas, tomar decisiones responsables, comprender las necesidades humanas y convertir la información en soluciones reales.

Por eso, lejos de volver innecesaria la universidad, la inteligencia artificial está haciendo que la formación profesional cobre un nuevo significado. Ya no se trata solamente de aprender una profesión.

Se trata de convertirse en un profesional capaz de trabajar junto a la tecnología, liderar el cambio y aportar aquello que ninguna máquina puede ofrecer: pensamiento crítico, creatividad, criterio, sensibilidad humana y capacidad para transformar la realidad.

En un mundo cada vez más inteligente, la educación seguirá siendo la herramienta que permitirá a las personas mantenerse vigentes.

Porque la inteligencia artificial no reemplazará a quienes estudian, muy probablemente reemplazará a quienes nunca aprendan a evolucionar junto con ella.


Foto: Pixabay

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